RECORDEMOS A ALEXANDER MCQUEEN

Select Ishtar
RECORDEMOS A ALEXANDER MCQUEEN

Lee Alexander McQueen, Isabella Blow, Phillip Treacy

Imágenes de McQueen Vault

La libertad del ser, la historia misma y la libertad en el vuelo de las aves. Lee Alexander McQueen, un nombre que resuena con fuerza en el mundo de la moda, nos legó años de creatividad plasmados en técnicas innovadoras, textiles exquisitos e inolvidables puestas en escena. No es de extrañar que, para expertos y aficionados, su imagen arda en inspiración y suspiros. Hoy, en el decimoquinto aniversario luctuoso del astro de la moda, le presentamos un tributo en palabras.

La polémica y la suerte de McQueen siempre lo acompañaron. Pero ninguna de las dos hubiera sido fructífera sin su visión excepcional. Tras abandonar la escuela para trabajar en una sastrería, estudió en Central Saint Martins, una de las escuelas más prestigiosas del mundo en el campo de la moda. Fue en el momento de su graduación cuando su más grande musa creyó en su talento: Isabella Blow.

Isabella Blow, entonces editora de Vogue UK, solía asistir a las pasarelas de graduación de los futuros diseñadores de moda, esperando encontrar un talento que perdure en la historia. Es ahí donde la colección “Jack el Destripador” cautivó su visión, adquiriéndola al instante. Además de su apoyo incondicional a McQueen, la compradora lo introdujo al genio de los sombreros, Phillip Treacy. Esto creó una dupla imparable que puso la cereza en el pastel en cada conjunto.

Givenchy fue el paso más arriesgado de su carrera. Por una parte, imprimió su sello en la maison, mientras bailaba al compás de la elegancia. Y, por otra, el cansancio acumulado que conllevan las tareas y las colecciones de un director creativo hicieron estragos en su vida privada. Después de su salida, decidió enfocarse en la identidad de su marca homónima, poniendo énfasis en el riesgo y el performance.

Robots rociando pintura a Shalom Harlow en 1999, su amor por las aves en “The Widows of Culloden” o la creación de una tribu submarina en “Plato’s Atlantis”, McQueen siempre nos recordó la unión de la humanidad con sus raíces naturales. Exploró siluetas en calzados y técnicas inusuales que solamente artistas arriesgados podrían usar.

A veces me pregunto, ¿qué sería del mundo de la moda si Alexander siguiera con nosotros? La realidad es que sigue vivo dentro de las colecciones de sus colegas, su legado se ha transformado en inspiración y en imágenes que vivirán en la memoria de la historia de la moda.

Nunca estamos listos para partidas repentinas, pero siempre podemos seguir viviendo honrándolas para que, de ese modo, nunca mueran.